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Introducción
En la historia de Carache, pocos nombres resuenan con la mezcla de brillantez científica y compromiso humanista como el del Dr. Juan Bautista Sáez Carrillo. Su vida, truncada prematuramente, representa el ideal del médico de finales del siglo XIX: un hombre que no solo curaba el cuerpo, sino que también buscaba sanar el tejido social a través de la política y las letras.
1. Orígenes y Primeros Pasos
Juan Bautista nació en Carache, Estado Trujillo, el 10 de septiembre de 1873. Fue fruto de la unión entre Don Asunción Sáez (de quien heredó un espíritu refinado y culto) y Doña Carlota Carrillo.
Su formación académica comenzó lejos de su hogar, en el Estado Falcón, donde cursó estudios en el Colegio San Francisco de Coro bajo la dirección del Dr. M.E. Urosa. Se graduó de Bachiller el 11 de junio de 1892, demostrando desde joven una disciplina que llamaría la atención de sus futuros maestros.
2. La Formación Médica y el "Elogio de Razetti"
Su camino hacia la medicina se dividió en dos etapas cruciales:
* Lara: Inició su primer año en el Colegio Nacional de Primera Categoría del Estado Lara, bajo la tutela de los doctores Julio Irigoyen, Simón Wohnsildler y J.M. Torrealba.
* Caracas: Al comenzar el segundo año, se trasladó a la capital para ingresar a la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Fue en los pasillos de la UCV donde su genio brilló con mayor intensidad. Fue alumno predilecto del gran Dr. Luis Razetti, quien dejó para la posteridad una sentencia que definía su ética de trabajo:
“Sáez Carrillo hace siempre más de lo posible”.
3. Un Hito Histórico: El Internado del Hospital Vargas
El 7 de agosto de 1895, Sáez Carrillo participó en un evento que cambiaría la historia médica del país: el primer concurso universitario de ciencias médicas para optar al internado del Hospital Vargas de Caracas.
Salió airoso de la prueba, convirtiéndose en uno de los primeros internos por concurso de la nación, junto a sus colegas y amigos trujillanos: Rafael Carrillo Heredia, Buenaventura García y su coterráneo carachense Julio Segundo Álvarez. El 4 de noviembre de 1897, recibió su título de Doctor en Ciencias Médicas de manos del Rector Rafael Villavicencio.
4. El Regreso a la "Patria Chica": Medicina y Botica
Fiel a su promesa de servir a su tierra, regresó a Carache para ejercer su profesión. Siguiendo la usanza de la época, fundó y regentó su propia farmacia, la Botica de "San Juan Bautista". Este espacio no solo servía para el despacho de fórmulas magistrales, sino que era un punto de encuentro para el intercambio de ideas intelectuales.
5. El Intelectual y el Periodista
Sáez Carrillo fue un apasionado lector con una inclinación natural por el arte del buen decir. Su legado literario incluye:
"Visto desde lejos": Un emotivo escrito dedicado a su amigo Julio Segundo Álvarez, donde describía con nostalgia el panorama carachense, sus campos de duraznos y membrillos.
"El Estímulo": Periódico que fundó para impulsar el progreso local.
"El Iris": Fue redactor clave de este periódico dirigido por Fernando Segnini Lupi. En sus páginas publicó textos memorables, como su ensayo sobre el "19 de Abril de 1810" en el centenario de la independencia.
6. El Político y el Hombre de Acción
Su visión de servicio era integral. Abrazó la causa liberal y mantuvo una amistad inquebrantable con el General Rafael Montilla Petaquero, a quien admiraba por su valor temerario. En la arena política:
Sirvió como representante del Distrito Carache en la Constituyente Regional en Valera (1901).
Fue colaborador cercano del Dr. Victorino Márquez Bustillos, quien lo tuvo en alta estima por su capacidad intelectual y política.
7. Familia y Vida Privada
En lo personal, formó su hogar al casarse con Doña María Sáez (hija de Don Juan Sáez y sobrina del Dr. Nemesio Sáez). De esta unión nació su hijo, Marco Tulio Sáez Sáez, quien se convirtió en el continuador de su linaje y valores.
8. Una Partida Prematura
Cuando su vida alcanzaba su máxima madurez profesional e intelectual, el Dr. Juan Bautista Sáez Carrillo falleció el 12 de junio de 1911. Tenía apenas 37 años.
Su muerte ocurrió a causa de una enfermedad que lo consumió rápidamente, justo cuando se abrían ante él las más brillantes perspectivas para liderar el futuro de su región.
Conclusión
El Dr. Sáez Carrillo no fue solo un médico; fue un arquitecto de la identidad carachense. Su nombre queda inscrito en la historia como un Pilar de Primer Orden, un hombre que, en palabras de sus maestros, siempre hizo "más de lo posible" por la ciencia, por las letras y por su amado Carache.
Fuentes integradas:
Archivos de la UCV y Hospital Vargas (Concurso de 1895).
Blog "Médicos Carachenses" (Investigación del Dr. Pedro Emilio Carrillo).
Documentos biográficos de la familia Sáez
Recopilación : Cronista municipal de Carache 2025
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| DOCTOR JUAN BAUTISTA SÀEZ CARRILLO
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Dr. Pedro Emilio Carrillo
Médicos Trujillano 1974:
El curso de
Ciencias Médicas que comenzando en la Universidad Central en Octubre de 1.892,
finalizó en Noviembre de 1.897, incluía cuatro estudiantes Trujillanos; dos de
Carache: Juan Bautista Sáez Carrillo y Julio Segundos Álvarez; uno de Trujillo:
Rafael Carrillo Heredia y uno de Escuque: Buenaventura García. Todos ellos se
destacaron como excelentes alumnos, estuvieron presentes en el concurso para
internado llevado a cabo por primera vez durante los estudios universitarios de
Ciencias Médicas en nuestro país el 7 de Agosto de 1.895, saliendo airosos de
la prueba y calificando por tanto entre los primeros internos del Hospital Vargas.
Sáez Carrillo
y Álvarez García cultivaron desde sus días de estudiante una amistad; ambos
iniciaron su primer año de carrera en el colegio Nacional de primera Categoría
del Estado Lara bajo la dirección de los doctores Julio Irigoyen, Simón Wohnsildler
y J.M. torrealba, luego se transladaron
a Caracas al comenzar el según año y allí terminaron sus estudios a fines de
1.897.
Juan Bautista
Sáez Carrillo nació en Carache el 10 de septiembre de 1.875, del matrimonio de
Don Asunción Sáez y Doña Carlota Carrillo. Hizo sus estudios de bachillerato en
la ciudad de Coro, en el Colegio “San Francisco” bajo la dirección del Dr. M.E.
Urosa, graduándose de Bachiller en el mismo Instituto el 11 de Julio de 1.892.
Se distinguió
durante sus estudios de medicina en la Universidad Central, hasta merecer el
exaltado elogio de su maestro Luis razetti: “Sáez Carrillo hace siempre más de
lo posible”.
El 2 de
Noviembre de 1.897 recibió el título de Bachiller en medicina y el 4 del mismo
mes le fue otorgado el grado de Doctor en Ciencias médicas por el Rector Rafael
Villavicencio.
Una vez
terminado sus estudios regresó a Carache a ejercer su profesión en donde montó
y regentó una farmacia como era usanza de la época.
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Grupo de primeros internos por concurso del Hospital Vargas, entre ellos Juan Bautista Sáez Carrillo, Julio Segundo Álvarez, Buenaventura García y Rafael Carrillo Heredia.
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Fue un
apasionado lector. Sentía poderosa inclinación por el arte del buen decir.
Cuando aún estudiaba medicina publicó un sentido escrito que dedicó a su amigo
y condiscípulo el entonces bachiller Julio Segundo Álvarez titulado “Visto
desde lejos” en que exaltaban el embrujo del panorama de su tierra nativa, el
sosegado discurrir de sus días, el apacible acontecer de sus gentes, la bondad
del clima, añoraba los momentos felices de su vida aldeana, sus correrías por
los campos preñados de olorosos duraznos, membrillos y fragantes manzanas y
prometía regresar a servir a sus coterráneos y luchar por adelanto de la
querida Patria chica. Sus inquietudes literarias lo llevaron a fundar una hoja:
“El estimulo”
que circuló por poco tiempo en Carache. Formó parte del cuerpo de redacción del
periódico “El Iris” que dirigía y sostuvo por largos años aquel gran
civilizador que fue Don Fernando Segnini Lupi. Bellas páginas suyas engalanaron
sus columnas, sobresale entre ellas por la inspiración y lo elevado del estilo
la que tituló “19 de Abril de 10810” publicada el día centenario de la magna
fecha.
Lo seducía con
fuerza la política. Fue amigo íntimo del indomable General Rafael Montilla
Petaquero, luchando a su lado en más de una ocasión; su valor temerario, sus
increíbles hazañas, sus desconcertantes acciones guerreras, ejercieron sobre él
avasallante atracción. Al final de éstas líneas biografías reproducimos la
carta publicada en la entrega Nª 60 de “El Iris”, el primero de Junio de 1.909,
dirigida a Don Fernando Segnini, agradeciendo y aceptando su designación de
redactor del periódico, pues en ella pone el desnudo la conmoción que en su
espíritu produjo el horrible asesinato de quien él consideraba encarnación de la bravura y del coraje de la
causa liberal abrazada con tanto entusiasmo, convencido de que constituía la
vía redentora de la Patria maltratada.
En Febrero de
1.901 había concurrido como representante por el Distrito Carache a la
constituyente Regional que se reunió en Valera. Colaboró políticamente en forma
amplia con el Dr. Victorino Márquez Bustillos, quien lo tuvo en gran estima.
Casó con María
Sáez, hija de Don Juan Sáez y sobrina del Dr. Nemesio Sáez. No hubo hijos del
matrimonio.
Murió
prematuramente el 12 de Junio de 1.911, cuando se abría ante su vida las más
halagüeñas y prometedoras perspectivas tanto políticas como profesionales.
Señor Don Carache,
1ª de Junio de 1.909
Fernando Segnini
Director de “El Iris”
Chegendè.
Mí querido amigo:
La nobleza de
Ud. Ha llegado a encadenar mi voluntad hasta el extremo de arrancarme de lo
íntimo de mi vida privada donde, después de la larga lucha, que me dejó
cansado, como el marino azotado por la tempestad, arrié mis velas destrozadas;
y solo; con el recuerdo de mis azares y de mis derrotas, pensé seguir por el mundo
olvidado de todos y abrazados nomás a mis gratos deberes de familia.
Pero Ud. Fundó
“El Iris” hace dos años y ha logrado mantenerlo firme y sin mancilla allá en
las cumbres de la dignidad y del honor; y en ese bienio, mi amigo, con otros
por cierto muy raros y honorables del País constituyeron una excepción que fue,
dicho sea, la salvaguardia del honor de La Prensa Nacional.
Por eso ha
encadenado Ud. Mi voluntad, hasta el extremo de hacerme aparecer, viviendo yo
en Carache vida anónima, al frente de la redacción de su periódico; y llega su
amabilidad a conceptuarme en un alto grado de cultura intelectual que estoy muy
lejos de poseer y de alcanzar y más de agradecerla lo bastante a Ud.
La
nobleza de Ud. No es la nobleza aparente y vulgar que imponen los rituales
mandamientos; no es la nobleza del que da el mendrugo por temor a Dios, ni del
que hace el servicio por contemporizar con quien lo solicita, vamos por
cobardía, como frecuentemente se ve en la vida práctica.
Su
nobleza máxima, es la excelsa nobleza de los inspirados, de los apóstoles, de
las ideas benefactoras, de aquellos que hacen el bien sin esperar remuneración.
Pensar que Ud. Ha sostenido su periódico durante dos largos años, con todos los
inconvenientes a propósito del medio en que vive, los cuales por si solo son
suficientes para quebrantar la voluntad mejor templada; penar que Ud. Ha
sostenido “El Iris” manteniendo a raya la adulación y el servilismo ricos
filones de los áulicos, de los especuladores de oficio y de los tránsfugas de
todos los tiempos es cuestión que lo coloca a Ud. Muy por encima de los
periodistas vulgares, que lo lleva a la cima del Apostolado, que lo hace
benemérito del aplauso y de la admiración.
Y,
aunque yo entré en el solaz recogimiento de la vida privada, sin preocuparme
por nada no por nadie, desde el día nefando en el que el heroico, trafalmeja
Montilla cayó vencido por la muerte desde el día en que dejó de sentirse el
poderoso aleteo de las rebeldías de aquel hombre extraordinario, rebeldías que
gustaba yo a su lado como político y guerrero, no quiero dejar de acompañarlo a Ud., como me exige
en las arduas faenas del periodismo independiente, menos hoy, cuando la hermosa
ilusión de reformas rehabilitadoras palpita en el alma de los hombres
prominentes del país, cuando halagan las promesas, que a Dios pluge hacer por
ciertas, de poner todo en su puesto, cuando Ud. Cree que la prensa de dilatará por
toda la extensión de sus radiosos y amplios y bellos horizontes. Empero: piense
Ud. Que mí nombre, humilde è ignorado en el resto del país, no le dará el
mérito que Ud. En sus paternales deseos, busca para “El Iris” y mis escritos,
rudos a veces sobre todo cuando se trata de golpear en las puertas del que
manda en demanda de justicia, pueden acarrearle dificultades de un orden
superior a aquella que Ud. Hasta el día ha vencido briosamente.
Piense
Ud. Que, honradamente, yo tributo el aplauso hasta a mis enemigos cuando lo
merecen; pero que, a pesar de todo, no manejo bien el estilo laudatorio. De
modo que Ud., y al tanto de mis pocas y raras aptitudes, sabrá, con la
discreción de que Ud. Ha hecho siempre gala, confiarme aquellos trabajos que
sean más cónsonos con mis ideas y con mi carácter para que vayamos directamente
al éxito, el cual, hoy como compañero, desea, más que nunca, para Ud. Y para “El
Iris”.
De Ud. Su affmo. Amigo
J.B. SAEZ CARRILLO.
Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de
Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos
Valera 1974
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos
E Rodríguez Arrieche 2012
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