sábado, 28 de enero de 2012

DOCTOR RAFAEL QUEVEDO VILORIA. CARACHE 1878



Doctor Rafael Quevedo Viloria


Dr. Pedro Emilio Carrillo
Médicos Trujillano 1974:
      Hombre erudito, poseía vastos conocimientos de historia patria y era ferviente Bolivariano. Cultivo la amistad con los más destacados intelectuales de su tiempo, quienes sentían especial aprecio por su persona. Dotado de una fina vena  poética, en ocasiones produjo versos exquisitos que nunca llego a publicar. Era gran amigo de la juventud  y los que se iniciaban en las letras a menudo lo consultaban recibiendo excelente orientación.     Fue Bohemio y su vida transcurrió yerma de afecto.  Una memoria prodigiosa hacia mas cautivante su personalidad.
     Sentía especial predilección por los clásicos griegos y romano, los citaba con frecuencia y recitaba trozos escogidos de sus obras. Desdeñaba  la poesía sentimental y romántica, solo la concebían en función creadora, enfocando el drama social cotidiano con sus sueños y temores  sus conquistas y fracaso las ansiedades y anhelos del hombre. Nació en Carache 15 de Septiembre de 1878, hijo de Don Rafael Quevedo y Doña Victoria Cadenas estudió bachillerato en Trujillo en el Colegio de Primera Categoría de los Andes. Fueron sus compañeros José Tomás Carrillo Márquez, Antonio Jesús Prieto, Edmundo Anzola, Wenceslao Prieto, Américo Briceño Valero, Víctor Parilli, y Marcelino Perdomo. Recibió el grado de bachiller de manos del rector Diego Luis Troconis el 5 de Agosto de 1849. En septiembre del mismo año, contando solo 16 años, se inscribió para estudiar medicina en la universidad de los Andes; luego de aprobar el primer año se traslado a Caracas continuando su carrera en la Universidad central. Entre sus más distinguidos profesores se encuentra: Adolfo Briceño Picón, Luis Razetti, José Gregorio Hernández,  Francisco Antonio Risquez, Santos A. Dominici, Pablo Acosta Ortiz, y Otros notables profesionales de su tiempo.
    El 22 de Enero de 1900 se graduó de Bachiller en Ciencias Médicas. Los temas propuesto para su desarrollo fueron: 1º Conducto del partero en las estrecheces pelviana  de  7 y medio a 8 centímetro. 2º Tejido conjuntivo.
Recibió el grado de Doctor de Ciencias Médica de manos del Rector Santos Aníbal Dominici el 29 de Enero de 1900, siendo los temas escogidos 1º intoxicación de origen gravídico 2º Localización anatómica de la paraplejia. Y el 3º tratamiento del aneurisma, método de lanceraux.
     Fue un estudiante brillante en el ejercicio de la profesión se destaco como un notable medico integral. Una vez graduado se le escogió como director de una división en el ministerio de instrucción pública y más tarde medico del ejército en Caracas.  
    Vino luego de ejercer en su tierra nativa y fue elegido presidente del Consejo Municipal  en el año de 1941, caritativo como el que más asistió con el mismo interés al señor , que al más humilde  de sus pacientes; nunca su diligentes manos tocaron un céntimo proveniente de sus servicios prestado al pobre, en Carache practicó varias intervenciones por procesos agudo, verdaderas hazañas quirúrgicas, casi siempre con éxitos, no obstante el medio carente de las más elementales condiciones para ejecutarlas.
   Ejerció en Trujillo con la misma abnegación y brillantes que en su ciudad natal, fue médico del Hospital San Juan De dios y de la Cárcel Pública (1924-1927) Diputado a la asamblea Legislativa por el Distrito Carache, Presidente de la misma. Electo diputado por el distrito Carache a la Asamblea Constituyente. Noviembre (1925) Medico de Sanidad del Estado Trujillo.


    Cuando lo conocimos poseía acentuado rasgos mongólico en el lejano oriente cualquiera lo hubiera tomado autentico Mandarín.  Con los Años y a medida que se fue quebrantando su salud se torno escéptico, su vida, su conversación  estaban llenas de finas y amarga ironía, se adivinaba en el lacerante dolor reprimido. Rehuyó honores, distinciones y todo aquello que atrajese la atención hacia su persona. Un buen día cuando recién comenzábamos nuestro   primer año de medicina, supimos que el Dr. Quevedo Viloria  había sido trasladado de suma gravedad a Caracas y se encontraba hospitalizado en el Hospital Vargas  de inmediato fuimos a verlo, lo habían instalado en uno de los pequeños cuarto situado en el comienzo de cada sala general. La tuberculosis había hecho estragos en aquel organismo debilitado por el abandono que conlleva  a la vida  célibe, cuando contrariamos los sabios principio de la madre naturaleza que nos impele a unirnos con la mujer que dulcifique la dulce existencia y nos ayude a velar por el cuerpo sometido a constante y agresivas presiones. Lo recuerdo como si aun estuviera bajo el impacto de la terrible impresión a verlo extenuado, pálido con una tos fatigosa que lo agobiaba constantemente.
    Al contemplarlo en aquel estado de postración, sin que pudiera remediarlo, lagrimas indiscreta se asomaron a mis ojos, y al notarlo me dijo jadeante   “no hay nada que hacer “. Continuo grave pasaba los días desfalleciente, agitado, hasta que se fue, triste, lleno de pesadumbre ahogado por la inmensa angustia de una completa frustración.
    Un grupo de Trujillano lleno de congoja llevó su despojo al campo santo (Cementerio General del Sur) de una soleada mañana enterrándolo en aquella tibia mañana que tanto admiró. Así termino su vida de pena sin gloria de desamor y nostalgia, fue el 28 de septiembre de 1928.
    Aquel poeta lleno inspiración y ternura que fue el malogrado Trujillano José Félix Fonseca, compañero de tertulia de Quevedo Viloria y su grupo en las apacibles tardes Trujillana escribió desde Calabozo cuando supo la noticia de su muerte una estampa “Recuerdo de mi Parroquia” tan fiel, tan emocionada y tan sentida que no hemos resistido la tentación desglosar algunos de sus párrafos.
    “Literato historiador y filósofo  fases de su personalidad tan sólo de unos de sus cuantos conocido era uno de esos espíritu delineado magistralmente por José Enrique Rodo “, “en  los que callan su palabra fácil, su memoria enorme, su talento claro, sus juicios originales y sus idea luminosa se inclinaba hacia la teosofía a la cual conceptuaba la verdadera ciencia, le daba a los ojos de sus amigos, ciertas aureolas magistral que hacia surgir espontáneamente el áureo lirio  de la admiración, cuando disertaba sobre arte, narraba un episodio, explicaba el karma o recitaba un poema, grato es evocar aquellos tiempos esfumado. Bajo las noches nebulosas, -OH¡ el lejano rumor de los surtidores de plata y el suave abanicar de los altos Chaguaramos de la Plaza Bolívar en la vieja Ciudad Histórica dentro de cuyos cuatro cerros aun parecen resonar  los clarines y tambores que una mañana remota corearon las frases damasquinas de las proclama represiva de 1813, la habitación – Clínica, biblioteca y dormitorio del Dr. Quevedo Viloria , Regulo Pérez,  debe de recordarlo, Barreto Peña también , era punto de charla amenas y cultural en aquellos días – 1923 – en que el desconocido  de ésta líneas traza, luchaba ,cantaba y soñaba en la grave ciudad del severo  y justiciero Don Cristóbal  Hurtado  de Mendoza .
    Era un gran evocador aquel doctor Quevedo Viloria, cuya llama ha sido apagada por el aliento implacable tiniebla.
    Pequeño bronceado, enfermo a caso crecía recordando un discurso torrencial de Gonzalo Picón Febres, se sutilizaba recordando un contraste oratorio de don Tulio Febres Cordero su voz cavernosa goteaba lagrimas recitaba un poema de Andrés mata adquiriendo matices proféticos al recordar una proclama de nuestro gran Libertador.
   Bolívar  era uno de sus dioses – Si la religiosidad tuvo cavidad en su ancho espíritu-  así como Miranda y Simón Rodríguez.
    Le inquietaba José Gabriel Pérez, el secretario del Libertador. Lo consideraba como un atlante, como a Miranda, Bolívar y Rodríguez. La última vez que nos vimos fue en Caracas. Madrices a san Jacinto. Medio día. Obreras automóviles. Carreteros, caballos y carretas. Sastrerías. Canastillas. Multitud cosmopolita. Una silueta conocida. Rostros oscuro y rasurado. Una cabeza blanca. Risa y un abrazo cordial. Doctor: ¿y Trujillo, y esa gente ¿ y aquella dama ? Recordamos otros días,  cóntome un chiste. Reímos  estaba bien de salud, estaba alegre. Venia de Maracay de un Congreso Medico…
    Doctor: ¿y José Gabriel Pérez? ¡Ah! José Gabriel Pérez era un atlante.
“Au revoir al amigo, al pensador, al filosofo, discreto, laborioso, y silencioso como un atlante”.


Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos Valera 1974
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos E Rodríguez Arrieche 2012

DOCTOR ALIRIO LOMELLI VERDE. CARACHE CUICAS 1922


ALIRIO LOMELLI VERDE

Dr. Alirio Lomelli con su esposa
Dr. Pedro Emilio Carrillo    
Médicos Trujillano   1974:
  El 15 de Febrero de 1.970 en horas de la tarde, cuando comenzaba de declinar el bullicio de la conmemoración el Día Sesquicentenario de Valera, para dar inicio a los festejos populares de la noche, nos trasmitió la Radio la desconcertante noticia, que conmovió a todo el gremio médico trujillano, de que el Dr. Alirio Lomelli acababa de fallecer, quitándose la vida por sus propias manos. De inmediato nos trasladamos a Trujillo en compañía de otros colegas. Allí supimos con detalle los pormenores de la tragedia: al manipular un rifle 22, en la parte posterior del parque que rodea su casa, en presencia de su esposa y el segundo de sus hijos, el arma se disparó accidentalmente hirieron de muerte en el cráneo a la primera. Cuando aterrado la vio caer  corrió enloquecido, volvió el arma contra sí apoyando la punta del cañón sobre la sien derecha, disparando dos veces; los proyectiles salieron por la región perietooccidental y produjeron la muerte en forma instantánea.
                La señora Lomelli fue trasladada con la urgencia del caso al Hospital “José Gregorio Hernández”, dejando de existir dos horas después.
                Las exequias del destacado profesional constituyeron una masiva y espontánea manifestación que puso de relieve el alto aprecio que en todos los estratos sociales se profesaba al humanitario médico desaparecido.
                Yo tuve la oportunidad de conocer muy de cerca al Dr. Lomelli verde; una antigua amistad me ha ligado desde muy atrás a su padre el Dr. Andrés Lomelli Rosario, hombre de actitudes espartanas, de integridad y rectitud ciclópeas; cuando comenzaba a brillar en su carrera de leyes; y el tiempo y las distancias nunca han enfriado nuestro mutuo aprecio.
                Alirio fue mi discípulo en los dos primeros años de bachillerato, ya entonces se perfilaba el hombre ansioso de conocimientos, dotado de fuerza creadora y viva curiosidad, devoto de la filosofía, la historia y las ciencias experimentales.
                Años más tarde el discípulo se transformó en colega, y no obstante que él se empeñaba en tratarme como a su antiguo maestro, nuestras relaciones fueron muy cordiales. A menudo me refería pacientes, haciéndolo con abundancia de datos certeros y ágiles detalles que ponían de manifiesto al clínico erudito y sagaz; otras me hacía paripé, ya por escrito o en largas charlas, de sus inquietudes sociales y humanas.
                En Septiembre de 1.966, para ser exacto la noche del 2 de ese mes, cuando nos encontrábamos en una sesión d trabajo del Hospital de Valera, nos sorprendió la intempestiva llegada del Dr. Lomelli, quien se había auto diagnosticado un Absceso Hepático y venía para que los interviniéramos. Confirmado el diagnóstico con los exámenes correspondientes, nos pareció tan grave el caso que lo operamos esa misma noche, drenando 980 cc. De contenido, que al examen microscópico resultó positivo en Amiba Histolìtica. Tuvo un post-operatorio turbulento y como alguien nos informara que después de sus largas y penosas prisiones había quedado con un desequilibrio emocional grave, dispusimos, temerosos de que el doloroso post-operatorio produjera un estado depresivo, administrarle cualquier calmante poderoso que se hiciera necesario, pero nuestra sorpresa fue grande cuando nos rogó no le administráramos sedativo alguno, rechazando de plano aún los tranquilizantes más suaves durante los 8 días que permaneció en el hospital.
                En un artículo publicado pocos días después de su muerte, Mario Briceño Perozo, lo llamó Joven Sabio Trujillano, y tuvo razón, Alirio Lomelli fue un apasionado por todo lo que significara ciencia, poseía una amplia cultura y una insaciable sed de conocimiento.
                Fue un apasionado por la investigación pero no llegó a brillar, pues absorbido en sus experimentos, ni siquiera salía de su casa, encontrándose materialmente prisionero dentro de sus paredes, olvidándose a menudo de su numerosa clientela que lo esperaba pacientemente.
                Nació el 20 de Marzo de 1.922 en Cuicas, Distrito Carache, segundo hijo del matrimonio de Dr. Andrés Lomelli Rosario y la honorable matrona Doña Amelia Verde. Siendo muy niño, sus padres se residenciaron en la ciudad de Trujillo, allí estudió primaria en la Escuela Cristóbal Mendoza, y bachillerato en el Colegio Federal de Trujillo, terminándolo a los 16 años.
                Inició sus estudios de Medicina en la Universidad de los Andes cursando el primer año, trasladándose luego a Carache, donde realizó el resto de su carrera en la Universidad Central, en donde se graduó de Doctor en Ciencias Médicas el 8 de Octubre de 1.945 a los 23 años de edad.
                Su primera actuación profesional fue la de Médico Rural de La Quebrada, capital del Distrito Urdaneta. Fue allí donde contempló en sus imponderables dimensiones el drama que vive nuestro desposeído campesino, entre las peñas calvas, erosionadas por la acción prolongada de las quemas de aquel desolado aunque bello Distrito; allí apareció ante sus ojos el panorama de angustia, hambre y miseria de aquellos hombres marginados que dejan sus tierras para venir en engrosar los cinturones de miseria de las ciudades con recursos. Desde entonces su causa fue la de la redención de estos desheredados.        
                Comenzó a distinguirse como médico humanitario y sabio, trabajaba afanosamente y en sus horas libres estudiaba con ansia.
                Su labor obtuvo resonancia y el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y el Ejecutivo del Estado Trujillo lo pusieron al frente de la campaña anti-leprosa (1.947-49) desarrollando un formidable trabajo en toda la extensión del Estado, tarea que mereció el reconocimiento de las Autoridades Sanitarias Nacionales y de la colectividad trujillana. Anduvo por todos los rincones del Estado y levantó el primer censo completo de leprosos en Trujillo.
                Luego de haber hecho un entrenamiento intenso y un curso de enfermedades de la piel, la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venereología lo designo su miembro correspondiente, otorgándole el diploma respectivo el 15 de Junio de 1.948. En la misma época concurrió como delegado Venezolano, en compañía del Dr. Jacinto Convit, al Congreso de Dermatología que se reunió en la Habana.
                Pero sus labores se vieron pronto vulneradas. No se avino con las intromisiones de la dictadura, protestó con entereza y la tristemente célebre Seguridad Nacional, se encargó de silenciar su rebeldía con torturas y prisiones. Durante una de éstas, el Dr. Manuel de Jesús Chuecos y yo, fuimos comisionados por el Colegio de Médicos del Estado Trujillo para visitarlo, conocer su estado de salud u suministrarle los recursos que necesitare. La entrevista se llevó a efecto, luego, de algunos trámites, en presencia del jefe de la Seguridad en Trujillo, y Lomelli se mostró durante la misma con gran serenidad, yo diría con un poco de arrogancia ante sus guardianes, hablándonos sin reserva, y con gran desenvoltura; su aspecto físico era bastante bueno, agradeció mucho las gestiones del Colegio y se despidió de nosotros con su característica cordialidad.
                Una vez libertado rehusó todo cargo público, se dedicó en adelante al ejercicio de su especialidad logrando una numerosa clientela.
                Casó por primera vez con la señorita Hortensia González y del matrimonio nacieron dos hijas, Minerva e Higia; este matrimonio se disolvió.
                Más tarde contrajo nupcias con la señorita Ana Baptista, la víctima del fatal accidente que segó la vida de ambos. De este segundo matrimonio quedaron cuarto hijos: Alirio, Alexis, Iván y Gilmer.
                En su refugio de “Las Araujas” discurrieron sus últimos años de actividad, en un mundo aislado, pero rico en faenas del espíritu, repartió el tiempo entre experimentos, familia y clientes.
                La tragedia conmovió a Trujillo la noche del 15 de Febrero tuvo particularidades especiales, que la hicieron aún más impresionante. Los hijos del matrimonio Lomelli Verde, que viven en distintas partes del país, se habían congregado ese día con sus padres en Barquisimeto con el fin de planificar la celebración de las Bodas de Oro del casamiento, que se cumpliría en el mes de Mayo siguiente, Alirio y su esposa no concurrieron, pero autorizaron a uno de sus hermanos para que diera su aprobación a cuanto allí se dispusiera. Ya al atardecer cuando regresaban sus padres, ajenos por completo a cuanto acababa de suceder, extrañaron la multitud congregada a las puertas de la casa de su hijo, situada al lado de la suya. Los ataúdes con sendos cadáveres, la presencia de los hijos tiernos, el mayor de los cuales (11 años) reclamaba el segundo por qué no había quitado a su padre el rifle cuando iba a matarse, lo gris de aquella noche, todo convergió para producir un cuadro de patetismo inenarrable y turbador.
                La muerte de Alirio Lomelli, constituyó una gran pérdida en el seno del gremio médico trujillano.
           


Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos Valera 1974
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos E Rodríguez Arrieche 2012

DOCTOR SIMÒN LINARES CARACHE 1881


SIMÒN LINARES

Dr. Pedro Emilio Carrillo    
Médicos Trujillano   1974:
                Primer hijo del matrimonio del bizarro militar General de División Pedro Linares y de su señora esposa Isabel Viloria de Linares, nació en Carache el 10 de febrero de 1.881.
                Estudió bachillerato en el Colegio Nacional de Segunda Categoría de Carache confiriéndole el grado de Bachiller el Rector Dr. José Rafael Pacheco el 12 de Agosto de 1.898. Actuaba de Vicerrector el patriarcal y erudito ciudadano Don Nemesio Sáez.
                Se inscribió en la Universidad Central de Venezuela para cursar primer año de medicina en Septiembre de 1.898. Entre sus más connotados profesores se encuentran los doctores Luis Razetti, Miguel A. Seco. Miguel R. Ruiz, José Gregorio Hernández y E. Meier Flegel. Estudió Química Médica, Medicina Legal y Toxicología, correspondiente al Sexto año, en la Universidad de Carabobo. Presentó como tesis para optar al grado de Doctor en Ciencias Médicas “La Hiperleucocitosis permanente y su valor Diagnóstico en las superaciones Profundas, el veredicto de la misma lo firman los doctores L. Razetii, E. Meier Flegel y J. de D. Villegas Ruiz (Caracas. Tip. Guttemberg, 1.904). Le fue conferido el título de Doctor en Ciencias Médicas el 21 de Enero de 1.903 por el Rector J. A. Baldó.
                Viajó a París a ensanchar sus conocimientos en cursos de post---grado regresando al país a fines de 1.906.
                Casó en el Tocuyo con la señorita Ana María Pérez Aranguibel y del matrimonio nacieron seis hijos: Simón, Pedro, Manuel, María Isabel, Luisa, Herminia y Juan Bautista, éste último estudió medicina; María Isabel abrazó la Orden de las hermanas Franciscanas tomando el nombre relevante actuación dentro de dicha Congregación.
                Su primera esposa murió dejando en el hogar un profundo vacío. Casó en Segundas nupcias con la señorita Josefa María Azuaje de  Guárico, de cuyo enlace nacieron otros seis hijos: María consuelo, María de Lourdes, Rafael José Alberto, Julieta y Teresita. Rafael José siguió igualmente las huellas de su padre graduándose de Doctor en Ciencias Médicas.
                Se preocupó hondamente por la educación de sus hijos; otros tres de ellos siguieron carreras universitarias graduándose de abogado, odontóloga è ingeniero respectivamente.
                Ejerció la profesión en el tocuyo, Guárico y Barquisimeto. A fines de Agosto de 1.922 abrió una clínica Médico ---quirúrgica en Valencia y en Febrero de 1.923 fue nombrado Médico de Sanidad en la misma ciudad. Más tarde en Puerto Cabello, desempeñó dicho cargo durante nueve años consecutivos.
                No obstante que su padre tuvo larga y brillante actuación política, vivió alejado de la misma, a pesar de las múltiples oportunidades en que se le ofrecieron prestigiosas posiciones.
                Se radicó por último en Barquisimeto en donde ejerció la profesión de manera patriarcal, impartiendo caridad a raudales, mereciendo el respeto y la admiración de todos.
Murió en Barquisimeto el 28 de Julio de 1.939. Su sepelio constituyó una manifestación de duelo.

DOCTOR JULIO SEGUNDO ALVAREZ. CARACHE 1874


JULIO SEGUNDO ALVAREZ


Dr. Pedro Emilio Carrillo    
Médicos Trujillano   1974:
                No dejó de causar cierto revuelo en la cerrada sociedad caroreña el matrimonio de unos de sus miembros, descendientes de vieja y linajuda familia, Don José Félix Álvarez, con la bella señorita Isabel García, vecina y oriunda de Carache. Del matrimonio nació en la misma ciudad de 10 de septiembre de 1.874, quien sería con el correr de los años el ilustre cirujano Dr. Julio Segundo Álvarez (1). Algunos años después en 1.884 cuando contaba 10 años, el matrimonio se trasladó a Carora en donde fijó definitiva residencia.
                Luego de haber estudiado por sus padres a la ciudad del Tocuyo, al renombrado “Colegio La Concordia” dirigió por Don Egidio Montesinos a cursar bachillerato; desde       entonces hasta que se graduó de Doctor en ciencias Médicas se destacó como un brillante educando. En Octubre de 1.892 se matriculó para estudiar primer año de Medicina en el Colegio de Primera Categoría del Estado Lara siendo su profesión de Anatomía el Dr. Julio Irigoyen y de Higiene Pública y Privada el Dr. J. M. Torrealba. A seguir segundo año se trasladó a la Universidad Central, contándose entre sus más ilustres profesores Juan Manuel Escalona, José Gregorio Hernández, Francisco Antonio Risquez, Luis Razetti, T. Aguerrevere Pacannis, Santos A. Dominici, P. Acosta Ortiz  etc.
                Junto con José Ignacio Cárdenas, Juan Bautista Sáez Carrillo, Plácido Daniel Rodríguez Rivero, Erasmo Fermín, Rafael Carrillo Heredia, Buenaventura García etc., fue de los primeros internos por concurso del país, en exámenes rendidos el 16 de Julio de 1.895.
                El 2 de Octubre de 1.897 se graduó de Bachiller en Medicina proponiéndosele para su desarrollo los siguientes temas: Es el ojo un instrumento óptico perfecto? El estómago y la gastrostomía, indicaciones técnica operatoria.

                El 9 de Octubre de 1.897 recibió el grado de Doctor en Ciencias Médicas de manos del Rector R. Villavicencio. Inmediatamente regresó a Carora en donde ejerció algún tiempo, más tarde viajó a parís para especializarse en Cirugía. En 1.905 cuando la Academia Nacional de Medicina de acuerdo a su ley orgánica escoge los 40 miembros correspondientes Nacionales elije a Julio Segundo Álvarez por Carora.
                De él dice el Dr. Ambrosio Perera en su “Historial Genealógico de familias caroreñas” (Vol. 11__ 2ª Edición. Gráfica América C.A. Caracas  __ 1.967 pp. 36__37): Fue un médico de profunda erudición y uno de los grandes cirujanos de la época. Estuvo en París en viaje de estudios y ejerció su profesión en Barquisimeto, donde se conserva el recuerdo de su pericia.
                De su notable actividad. Como Director del colegio Federal de dicha ciudad, realizó una brillante labor por su vasta ilustración general, por su carácter, por sus grandes dotes de organizador. Infelizmente trágico mientras se encontraba en sus tareas docentes. “No se casó”.
                El doctor historiador R. D. Silva Uscàtegui asienta en su “Enciclopedia Larense” (Vol. II. Caracas 1.969 pp. 117 __ 119): El año de 1.907 vino a establecerse en Barquisimeto otro gran cirujano, recién llegado de Europa. Hizo en esta ciudad una labor científica de las que marcan época en los anales de un pueblo.
                Era ese joven sabio, de apenas treinta y tres años, el Dr. Julio Segundo Álvarez….
                De acuerdo con los adelantos de la época, estableció una sala de Cirugía en el Asilo del Corazón de Jesús, cuya Dirección Médica se le había confiado. Este asilo fue el teatro de los grandes triunfos quirúrgica aprendida en Europa, aunaba el quid divinum de los antiguos.
                Sentía además, verdadera vocación por su profesión. En breve tiempo dio un nuevo y vigoroso impulso a la cirugía en la región, por la cantidad y calidad de las operaciones. Hizo gran número de intervenciones de la alta cirugía. Entre éstas, la primera esplenectomía practicada en Venezuela.
                La efectuó en el Asilo del Corazón de Jesús, en Barquisimeto, el  19 de Abril de 1.909, en un peón de hacienda, a quien le había dado cuarenta y ocho horas antes, una puñalada en el hipocondrio izquierdo, por la cual hizo hernia el bazo, que también fue herido.
                El Dr. Álvarez practicó la esplenectomía paracostal, utilizando la herida, que ensanchó a uno y otro lado. A los 15 días, el herido fue dado de alta completamente restablecido. Año y medio después lo volvió a ver en perfecto estado de salud.
                En Agosto de ese mismo año le levaron de Cabudare otro individuo con una puñalada en el noveno espacio intercostal, por la cual se hernió el bazo. Tenía ya cuatro días de haber sido herido. En el mismo Asilo de Barquisimeto, el Dr. Álvarez le practicó una exoesplenopexia.
                La historia clínica de uno y otro caso, fue publicada por el mismo Doctor Álvarez en la prensa regional, en un artículo titulado “Heridas Hernias del bazo”. Posteriormente fue reproducido en la Revista “S.E.M.”, de Caracas, por un sobrino de aquel, el Doctor Alberto Silva Álvarez….
                En atención a éstos méritos, el Doctor Álvarez fue nombrado Director del Colegio Federal de Barquisimeto, de cuya dirección de encargó el 9 de Enero de 1.909. El señor Luis Roberto Riera, en sus datos Históricos del Colegio Federal de Barquisimeto, encomia de la manera siguiente está actuando del sabio Médico: “Hizo el Doctor Álvarez una labor digna de aplausos durante el corto tiempo que estuvo frente a la dirección del plantel, siendo el mejor comprobante d ello la correspondencia que aún se conserva en orden en el Archivo del Colegio, en el cual salta a la vista el gran interés que él tomó por la buena marcha del instituto a su cargo”.
                Su juventud, sus condiciones intelectuales, su espléndida preparación científica, la calidad y cantidad de labor profesional realizada en la sola iniciación de su carrera, todo hacía presaglar para el Doctor Álvarez una vida gloriosa, colmada de triunfos. Desgraciadamente el fatídico 21 de Noviembre de 1.910, en momentos en que el médico se hallaba sentado, enseñando, a sus discípulos del Colegio Federal, un individuo a quien el propio Doctor Álvarez había nombrado bedel del Instituto, acercase por detrás en un momento emulsivo y lo mató de un tiro. Este crimen privó al Estado y a la Ciencia, de un hombre excepcional, de los que sólo de vez en cuando surge en las colectividades”.
Años más tarde en el mismo recinto del Colegio Nacional de Barquisimeto el 4 de Julio de 1.911, aquel gran señor de las letras que fue el Dr. Antonio Álamo, durante la colocación del retrato del Dr. Luis Mario Castillo exclamaba: “Un día lo fatal agitó sus alas en este ambiente y profanó el recinto. Como aves espantadas huyeron los niños por esos corredores, y en la cátedra, sobre el libro mismo que debía ser inmaculado, cayó perforada por la bala del asesino la cabeza del maestro.
                Aquella alta cabeza pensadora que no debió inclinarse nunca sino en lecho de gloria por el peso de los laureles”.

Grupo de primeros internos por concurso del Hospital Vargas, entre ellos Juan Bautista Sáez Carrillo, Julio Segundo Álvarez, Buenaventura García y Rafael Carrillo Heredia.

Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos Valera 1974
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos E Rodríguez Arrieche 2012


DOCTOR RAMON ROJAS VALE . CARACHE 1861



RAMON ROJAS VALE


Dr. Pedro Emilio Carrillo    
Médicos Trujillano   1974:
Nació en Carache el 13 de Agosto de 1.861, hijo de Don Pablo Rojas y Doña Juana de Rojas.
Luego de hacer estudios primeros en su ciudad nativa fue enviado por sus padres al “Colegió La Concordia”  que dirigía el gran humanista Don Egidio Montesinos en el Tocuyo, graduándose de Bachiller en Filosofía el 14 de Julio de 1.880.
Contaba 18 años cuando se inscribió en la Universidad Central para cursar primer año de medicina.
Hallàronse entre sus profesores los célebres Doctores José de Briceño, Calixto González, Nicanor Guardia, Alejandro Frías, Ezequiel Jelambi, Adolfo Ernst, Adolfo Frydenberg y otros. Se graduó de bachiller en Ciencias Médicas el 15 de Febrero de 1.886, habiéndosele propuesto para desarrollar los siguientes temas: 1ª ¿Qué diferencia existe entre Glicosuria y Diabetes   Sacarina? 2ª ¿Qué son combustiones orgánicas y donde se efectúan?
                El jurado examinador estuvo compuesto por el Doctor Aníbal Dominici como Rector y los profesores Vicente G. Guanchez, José Urbano, Alejandro Frías, Manuel Velásquez Level y Guillermo Morales. Cursó Botánica, zoología, Historia universal  y alemán para completar su preparación humanística.
En 1.883-84 efectuó su pasantía por la clínica médico-quirúrgica del Hospital de Caridad para Hombres bajo la dirección del Doctor Pedro Arnal. Fue excelente estudiante ganándose el aprecio y el afecto de sus profesores.
Se graduó de Doctor en Ciencias Médicas el 20 de febrero de 1.886 desarrollando los temas siguientes: 1ª “Los primeros medicamentos son únicamente modificadores de órganos y funciones y de ningún modo antagonista de entidades morbosas”.  2ª Síntomas y Anatomía Patológica de la cirrosis biliar hipertrófica”. 3ª En la neumonía verdaderamente adinámica el alcohol es el indicación única y formal y el remedio por excelencia”. Ante un jurado presidido por el Rector Santos Aníbal Dominici y los Doctores Vicente G. Guanchez, Gerónimo Eusebio Blanco, José Urbano, Ezequiel Jelambi, Alejandro Frías, Manuel Velásquez Level y Guillermo Morales.
Hizo dos años de práctica (1.884.1.885) en el establecimiento de Braun y Ca. Y se graduó de Farmacéutico el 9 de Diciembre de 1.88, le otorgó el título el Consejo de Médicos que había reemplazado al tribunal de la facultad Médica por decreto del General Antonio Guzmán blanco el 9 de octubre de 1.883.
Tuvo relevante actuación política, fue Gobernador de la sección Táchira del Gran Estado los Andes, jefe Civil del Distrito Libertador del Estado Mérida durante el Gobierno del Doctor Pedro Arnal. Diputado a la Asamblea Legislativa por el Distrito Carache en varias ocasiones y jefe Civil del mismo Distrito.
Fue un hombre de vasta ilustración, penetrante observador de la naturaleza, gran humanista y filósofo.
Cultivó desde sus días de estudiante, íntima amistad con su condiscípulo el rebelde è ilustrado Doctor Lisandro  Gil, quien en varias ocasiones estuvo a visitarlo en Carache, hospedándose en su casa de habitación.
Ejerció la profesión en Carache, el tocuyo y ocasionalmente en Trujillo.
Foto Colección: Roberto Yepez
Durante sus últimos años se confinó voluntariamente en su ciudad natal, allí había fundado una farmacia regentada por  él mismo, è hizo el bien a menos llenas ganándose la veneración de sus conterráneos.
Murió en Carache el 19 de Diciembre de 1.932.
Foto Colección: Roberto Yepez





Foto Colección: Roberto Yepez

Foto Colección: Roberto Yepez

Foto Colección: Roberto Yepez
Foto Colección: Roberto Yepez
Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos Valera 1974
Fotos: Gonzalo Yépez
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos E Rodríguez Arrieche 2012

DOCTOR JUAN BAUTISTA SÀEZ CARRILLO. CARACHE 1875




DOCTOR JUAN BAUTISTA SÀEZ CARRILLO

Dr. Pedro Emilio Carrillo    
Médicos Trujillano   1974:
El curso de Ciencias Médicas que comenzando en la Universidad Central en Octubre de 1.892, finalizó en Noviembre de 1.897, incluía cuatro estudiantes Trujillanos; dos de Carache: Juan Bautista Sáez Carrillo y Julio Segundos Álvarez; uno de Trujillo: Rafael Carrillo Heredia y uno de Escuque: Buenaventura García. Todos ellos se destacaron como excelentes alumnos, estuvieron presentes en el concurso para internado llevado a cabo por primera vez durante los estudios universitarios de Ciencias Médicas en nuestro país el 7 de Agosto de 1.895, saliendo airosos de la prueba y calificando por tanto entre los primeros internos del Hospital Vargas.
Sáez Carrillo y Álvarez García cultivaron desde sus días de estudiante una amistad; ambos iniciaron su primer año de carrera en el colegio Nacional de primera Categoría del Estado Lara bajo la dirección de los doctores Julio Irigoyen, Simón Wohnsildler  y J.M. torrealba, luego se transladaron a Caracas al comenzar el según año y allí terminaron sus estudios a fines de 1.897.
Juan Bautista Sáez Carrillo nació en Carache el 10 de septiembre de 1.875, del matrimonio de Don Asunción Sáez y Doña Carlota Carrillo. Hizo sus estudios de bachillerato en la ciudad de Coro, en el Colegio “San Francisco” bajo la dirección del Dr. M.E. Urosa, graduándose de Bachiller en el mismo Instituto el 11 de Julio de 1.892.
Se distinguió durante sus estudios de medicina en la Universidad Central, hasta merecer el exaltado elogio de su maestro Luis razetti: “Sáez Carrillo hace siempre más de lo posible”.
El 2 de Noviembre de 1.897 recibió el título de Bachiller en medicina y el 4 del mismo mes le fue otorgado el grado de Doctor en Ciencias médicas por el Rector Rafael Villavicencio.
Una vez terminado sus estudios regresó a Carache a ejercer su profesión en donde montó y regentó una farmacia como era usanza de la época.

Grupo de primeros internos por concurso del Hospital Vargas, entre ellos Juan Bautista Sáez Carrillo, Julio Segundo Álvarez, Buenaventura García y Rafael Carrillo Heredia.

Fue un apasionado lector. Sentía poderosa inclinación por el arte del buen decir. Cuando aún estudiaba medicina publicó un sentido escrito que dedicó a su amigo y condiscípulo el entonces bachiller Julio Segundo Álvarez titulado “Visto desde lejos” en que exaltaban el embrujo del panorama de su tierra nativa, el sosegado discurrir de sus días, el apacible acontecer de sus gentes, la bondad del clima, añoraba los momentos felices de su vida aldeana, sus correrías por los campos preñados de olorosos duraznos, membrillos y fragantes manzanas y prometía regresar a servir a sus coterráneos y luchar por adelanto de la querida Patria chica. Sus inquietudes literarias lo llevaron a fundar una hoja:                                     
“El estimulo” que circuló por poco tiempo en Carache. Formó parte del cuerpo de redacción del periódico “El Iris” que dirigía y sostuvo por largos años aquel gran civilizador que fue Don Fernando Segnini Lupi. Bellas páginas suyas engalanaron sus columnas, sobresale entre ellas por la inspiración y lo elevado del estilo la que tituló “19 de Abril de 10810” publicada el día centenario de la magna fecha.
Lo seducía con fuerza la política. Fue amigo íntimo del indomable General Rafael Montilla Petaquero, luchando a su lado en más de una ocasión; su valor temerario, sus increíbles hazañas, sus desconcertantes acciones guerreras, ejercieron sobre él avasallante atracción. Al final de éstas líneas biografías reproducimos la carta publicada en la entrega Nª 60 de “El Iris”, el primero de Junio de 1.909, dirigida a Don Fernando Segnini, agradeciendo y aceptando su designación de redactor del periódico, pues en ella pone el desnudo la conmoción que en su espíritu produjo el horrible asesinato de quien él consideraba  encarnación de la bravura y del coraje de la causa liberal abrazada con tanto entusiasmo, convencido de que constituía la vía redentora de la Patria maltratada.
En Febrero de 1.901 había concurrido como representante por el Distrito Carache a la constituyente Regional que se reunió en Valera. Colaboró políticamente en forma amplia con el Dr. Victorino Márquez Bustillos, quien lo tuvo en gran estima.
Casó con María Sáez, hija de Don Juan Sáez y sobrina del Dr. Nemesio Sáez. No hubo hijos del matrimonio.
Murió prematuramente el 12 de Junio de 1.911, cuando se abría ante su vida las más halagüeñas y prometedoras perspectivas tanto políticas como profesionales.
Señor Don                                                                           Carache, 1ª de Junio de 1.909
Fernando Segnini                                

Director de “El Iris”
Chegendè.
Mí querido amigo:
La nobleza de Ud. Ha llegado a encadenar mi voluntad hasta el extremo de arrancarme de lo íntimo de mi vida privada donde, después de la larga lucha, que me dejó cansado, como el marino azotado por la tempestad, arrié mis velas destrozadas; y solo; con el recuerdo de mis azares y de mis derrotas, pensé seguir por el mundo olvidado de todos y abrazados nomás a mis gratos deberes de familia.
Pero Ud. Fundó “El Iris” hace dos años y ha logrado mantenerlo firme y sin mancilla allá en las cumbres de la dignidad y del honor; y en ese bienio, mi amigo, con otros por cierto muy raros y honorables del País constituyeron una excepción que fue, dicho sea, la salvaguardia del honor de La Prensa Nacional.
Por eso ha encadenado Ud. Mi voluntad, hasta el extremo de hacerme aparecer, viviendo yo en Carache vida anónima, al frente de la redacción de su periódico; y llega su amabilidad a conceptuarme en un alto grado de cultura intelectual que estoy muy lejos de poseer y de alcanzar y más de agradecerla lo bastante a Ud.
                La nobleza de Ud. No es la nobleza aparente y vulgar que imponen los rituales mandamientos; no es la nobleza del que da el mendrugo por temor a Dios, ni del que hace el servicio por contemporizar con quien lo solicita, vamos por cobardía, como frecuentemente se ve en la vida práctica.
                Su nobleza máxima, es la excelsa nobleza de los inspirados, de los apóstoles, de las ideas benefactoras, de aquellos que hacen el bien sin esperar remuneración. Pensar que Ud. Ha sostenido su periódico durante dos largos años, con todos los inconvenientes a propósito del medio en que vive, los cuales por si solo son suficientes para quebrantar la voluntad mejor templada; penar que Ud. Ha sostenido “El Iris” manteniendo a raya la adulación y el servilismo ricos filones de los áulicos, de los especuladores de oficio y de los tránsfugas de todos los tiempos es cuestión que lo coloca a Ud. Muy por encima de los periodistas vulgares, que lo lleva a la cima del Apostolado, que lo hace benemérito del aplauso y de la admiración.
                Y, aunque yo entré en el solaz recogimiento de la vida privada, sin preocuparme por nada no por nadie, desde el día nefando en el que el heroico, trafalmeja Montilla cayó vencido por la muerte desde el día en que dejó de sentirse el poderoso aleteo de las rebeldías de aquel hombre extraordinario, rebeldías que gustaba yo a su lado como político y guerrero, no quiero       dejar de acompañarlo a Ud., como me exige en las arduas faenas del periodismo independiente, menos hoy, cuando la hermosa ilusión de reformas rehabilitadoras palpita en el alma de los hombres prominentes del país, cuando halagan las promesas, que a Dios pluge hacer por ciertas, de poner todo en su puesto, cuando Ud. Cree que la prensa de dilatará por toda la extensión de sus radiosos y amplios y bellos horizontes. Empero: piense Ud. Que mí nombre, humilde è ignorado en el resto del país, no le dará el mérito que Ud. En sus paternales deseos, busca para “El Iris” y mis escritos, rudos a veces sobre todo cuando se trata de golpear en las puertas del que manda en demanda de justicia, pueden acarrearle dificultades de un orden superior a aquella que Ud. Hasta el día ha vencido briosamente.
                Piense Ud. Que, honradamente, yo tributo el aplauso hasta a mis enemigos cuando lo merecen; pero que, a pesar de todo, no manejo bien el estilo laudatorio. De modo que Ud., y al tanto de mis pocas y raras aptitudes, sabrá, con la discreción de que Ud. Ha hecho siempre gala, confiarme aquellos trabajos que sean más cónsonos con mis ideas y con mi carácter para que vayamos directamente al éxito, el cual, hoy como compañero, desea, más que nunca, para Ud. Y para “El Iris”.
                                                De Ud. Su affmo. Amigo
                                                        J.B. SAEZ CARRILLO.


Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos Valera 1974
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos E Rodríguez Arrieche 2012

DOCTOR JUAN JOSE BRICEÑO. CARACHE 1825

 JUAN JOSE BRICEÑO
Hijo de don José A. Briceño y doña Isabel Betancourt, nació en Carache el año de  1.825.
Se inscribió en la Universidad Central para estudiar medicina el 1ª de Septiembre de 1.846. Fue compañero de curso de los doctores de Juan de Dios Monzón, Domingo Hernández Bello, Diego Bustillos etc. Discípulo del sabio José Vargas y de los ilustres profesores José Joaquín Hernández, Toribio González, Gerónimo blanco, Eliseo Acosta y otros de los que integraron el grupo de colaboradores del padre de medicina nacional, llevando a cabo la reforma de los estudios médicos a tiempo que impulsaban, dándole lustre y forma, la Universidad caraqueña.
Durante sus estudios sufrió un grave ataque de desinterìa, hábilmente tratado por su maestro el célebre Dr. Antonio María Parra.
Se graduó de bachiller en medicina el 2 de Noviembre de 1.882, habiendo desarrollado en el examen correspondiente las siguientes tesis: 1ª La tuberculosis es de naturaleza hereditaria pero no es necesariamente transmisible de padres a hijos, 2ª Las heridas del corazón no son mortales de necesidad y prontamente.
Alcanzó la licenciatura el 23 de noviembre.
Hizo pasantía práctica bajo la dirección de Dr. Eliseo Acosta de Septiembre de 1.850 a noviembre de 1.851 en el hospital de caridad he Hombres y desde Diciembre del 51 a Octubre del 52 bajo la del Dr. Guillermo Michelena.
Se graduó de Doctor en Ciencias Médicas en febrero de 1.853.
Fue un profesional humano y caritativo.
Ejerció en su pueblo natal y en Caracas donde murió.


Investigación: Dr. Pedro Emilio Carrillo
Fuentes Consultada por Carrillo: Cronista de Carache José Juan Rodríguez
Valera 1973 Publicación: Médicos Trujillanos Valera 1974
Compilación :Lic Cesar Pernalete & Carlos E Rodríguez Arrieche 2012